Una Vista al Pasado: Procesiones de Acción de Gracias
La ciudad siempre celebró el fin de los acontecimientos históricos más terribles con procesiones de acción de gracias. Tras las epidemias, conflictos políticos y bélicos, las catástrofes… ahí estuvo la Virgen de los Reyes, el Gran Poder, el Cristo de San Agustín y las grandes devociones de Sevilla.
Antiguamente, era común celebrar procesiones de rogativas para pedir la protección contra las calamidades.Sí se podría establecer un escenario favorable una vez el país supere la pandemia como ocurrió con el Cristo de San Agustín tras la epidemia de peste que diezmó a la población en 1649.
Sin embargo, ésta no fue la primera salida extraordinaria en agradecimiento por un hecho tan histórico como superar una pandemia mundial y/o europea. La Virgen de los Reyes salió también el 3 de marzo del año 1337 para pedir por la salud del Rey Alfonso XI y, el 29 de enero de 1492, por la conquista de Granada por parte de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos.
La Virgen de los Reyes ha sido la imagen que más veces ha procesionado en acción de gracias. A las citadas, le siguen la de 1732, por la victoria ante el ejército otomano; la de 1771 por el nacimiento del infante don Carlos Clemente Antonio de Borbón; en 1801, por el fin de fiebre amarilla; en 1865 y 1886, por el fin de las epidemia de cólera y en 1939 por la terminación de la Guerra Civil.
Tras el conflicto bélico, en 1939, también salió el Gran Poder. Fue el 3 de mayo de 1939. El Señor procesionó de manera extraordinaria en su paso desde la parroquia de San Lorenzo hasta la Catedral. Una semana después, en la tarde del domingo 7 de mayo, regresó tras la celebración de un triduo sacro en el templo metropolitano.
En 1800, debido a la epidemia de fiebre amarilla, salieron numerosas procesiones, algunas incluso con nazarenos fuera del tiempo de la Semana Santa. En la capital, salieron en rosarios públicos el propio Jesús Gran Poder, el Señor de la Sentencia, el Señor de las Tres Caídas de San Isidoro, la Reina de Todos los Santos; la cofradía de la Sagrada Entrada, con su Crucificado del Amor y el desaparecido Cristo de la Salud de San Bernardo, la Virgen del Valle, el Cristo de la Humildad y Paciencia, la hermandad de los Panaderos, distintas vírgenes del Rosario, la Salud de San Isidoro, el misterio de la Exaltación, el Cristo de San Agustín, el de la Buena Muerte de San Andrés; San Fernando, Santas Justa y Rufina, la Virgen del Rosario y hasta el colosal San Cristóbal. Todos ellos, en distintos días.
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| La Virgen de los Reyes, en procesión de acción de gracias en 1939 |
Sin embargo, ésta no fue la primera salida extraordinaria en agradecimiento por un hecho tan histórico como superar una pandemia mundial y/o europea. La Virgen de los Reyes salió también el 3 de marzo del año 1337 para pedir por la salud del Rey Alfonso XI y, el 29 de enero de 1492, por la conquista de Granada por parte de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos.
La Virgen de los Reyes ha sido la imagen que más veces ha procesionado en acción de gracias. A las citadas, le siguen la de 1732, por la victoria ante el ejército otomano; la de 1771 por el nacimiento del infante don Carlos Clemente Antonio de Borbón; en 1801, por el fin de fiebre amarilla; en 1865 y 1886, por el fin de las epidemia de cólera y en 1939 por la terminación de la Guerra Civil.
Tras el conflicto bélico, en 1939, también salió el Gran Poder. Fue el 3 de mayo de 1939. El Señor procesionó de manera extraordinaria en su paso desde la parroquia de San Lorenzo hasta la Catedral. Una semana después, en la tarde del domingo 7 de mayo, regresó tras la celebración de un triduo sacro en el templo metropolitano.
En 1800, debido a la epidemia de fiebre amarilla, salieron numerosas procesiones, algunas incluso con nazarenos fuera del tiempo de la Semana Santa. En la capital, salieron en rosarios públicos el propio Jesús Gran Poder, el Señor de la Sentencia, el Señor de las Tres Caídas de San Isidoro, la Reina de Todos los Santos; la cofradía de la Sagrada Entrada, con su Crucificado del Amor y el desaparecido Cristo de la Salud de San Bernardo, la Virgen del Valle, el Cristo de la Humildad y Paciencia, la hermandad de los Panaderos, distintas vírgenes del Rosario, la Salud de San Isidoro, el misterio de la Exaltación, el Cristo de San Agustín, el de la Buena Muerte de San Andrés; San Fernando, Santas Justa y Rufina, la Virgen del Rosario y hasta el colosal San Cristóbal. Todos ellos, en distintos días.

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