Una vista al pasado: El Señor del Gran Poder fue a ruedas

Durante los Siglos XIX y XX, tuvieron lugar en Sevilla varios intentos de introducir ruedas bajo las andas de una de las Sagradas Imágenes más devocionales y populares de nuestra Semana Santa.

La Hermandad del Gran Poder, fue quien puso en práctica dichas intenciones, llegando a procesionar, el Señor, sobre unos “zancos rodados” en determinada ocasión.

Tal hecho ocurrió concretamente durante la Madrugá del Viernes Santo del año 1875. Las calles por las cuáles iba a transcurrir el cortejo procesional, tuvieron que ser adecuadas y reparadas para que las ruedas no pudieran ser obstaculizadas por ningún bache.

Los primeros hermanos costaleros y pasos con ruedasLa opinión genérica, no se mostró nada satisfactoria al respecto. La prensa escrita, en sus ediciones posteriores a la jornada, discrepó ante la inexistencia religiosa, pasionista y artística de los costaleros; aquellos que, hasta entonces, habían llevado con todo su amor y esfuerzo sobre la séptima vertebra, al Dios que fue acariciado con las manos del gran imaginero córdobes Juan de Mesa; y es que el hecho de ir sobre ruedas, provocaba en el Señor del Gran Poder cierto “tembleque” totalmente inadecuado para su procesionar. Un año después, el Paso del Señor volvió a salir con costaleros.

El 27 de Enero del año 1930, la Hermandad del Gran Poder, por indicaciones del Cardenal Ilundain, realizó unas pruebas con un artefacto motorizado, invento de Luis Ybarra Osborne. Tales pruebas, tenían el objetivo de culminar con cierto secretismo de cara al resto de cofrades de la Hermandad, quienes enterándose de tales intenciones, acudieron a la cita, mostrándose indignados ante la visión de tal experimento y exaltando su total desacuerdo. De hecho, la opción fue desestimada por la Hermandad, y el Señor salió ese año sobre el corazón de “la gente de abajo” y a la voz de su capataz.

De nuevo, el 1 de Noviembre del año 1972, resurge la idea de un Paso autopropulsado. Un proyecto de Paso de tracción a motor eléctrico creado por Rafael Ponce Jiménez, y presentado en una maqueta de tamaño reducido provisto de un acumulador.

Dicha maqueta, oscilaba de forma pendular, intentando emular el movimiento real producto del “costero a costero”. También contaba con un movimiento de izado al comenzar a andar, y otro de arriado al pararse, todo ello intentando imitar el gran efecto provocado por las cuadrillas de costaleros.

Curiosamente, al año siguiente en 1.973, se creó la primera cuadrilla de hermanos costaleros bajo las trabajaderas del Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes.

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